¡YA DISPONIBLE! LOS 10 MEJORES COLCHONES CON LOS QUE NO METERÁS LA PATA©

Guía Esencial Para La Compra Colchonera

La lectura del siguiente manual no te llevará más de 25 minutos, lo mismo que tardaría Chuck Norris en presentarnos el nuevo Abdominizer, solo que en este caso su puesta en práctica SÍ conlleva consecuencias positivas para tu salud y no una lesión de espalda. Muchos años de sueño reparador se esconden tras esta guía.

Sin artificios. Sin circunloquios. Sin petulancias técnicas. Y con humor. Una guía diferente, directa y sencilla en la que analizaré los aspectos más importantes a lo hora de configurar nuestro colchón ideal, además de descabalgar varios mitos que constantemente acechan con hacer tambalear el mundo del descanso.

Parafraseando al entrañable Waldo Geraldo Faldo, debemos tener "mucho seso en el cabeso" en el proceso de compra de nuestro colchón, pues es el único bien adquirible que cumple con las dos premisas siguientes:

  • Su uso diario continuado tiene repercusión directa sobre nuestra salud.
  • El precio más alto no nos asegura el mejor descanso.

Tu futuro colchón es como un traje hecho a medida. Permíteme ser durante un instante tu Sastrecillo Valiente. Empecemos.

La Guía Esencial Para La Compra Colchonera está dividida en 3 grandes bloques:

  • Densidad
  • Materiales
  • Física.

Y aderezada con las siguientes suculencias:

  • Un infográfico sobre la densidad
  • Un estudio muy revelador sobre la viscoelástica
  • Material gráfico inédito que hará las delicias de arqueólogos y nostálgicos de los años ochenta a partes iguales.

También encontrarás muchos cerebritos esparcidos a lo largo del texto, secciones en las que haremos uso de nuestro razonamiento lógico para meter un poco el dedito en la llaga.

Si bien cada gran bloque está concebido para tener sentido de manera autónoma, el verdadero sentido y utilidad de esta guía proviene de la sinergia de todas las partes. 

1. Densidad, divino tesoro

Si durante el periodo de documentación previa a la adquisición colchonera te encuentras este concepto hasta en la sopa, no te agobies. Es señal de que tu proceso de compra está siguiendo un camino saludable. De hecho, desconfía de cualquier vendedor que no saque este bonito palabro a relucir siempre que preguntes por un colchón. La densidad combinada de las diferentes capas de espuma, HR o viscoelástica, nos determinarán la firmeza del colchón.

La densidad de la espuma normalmente viene definida en quilogramos por metro cúbico (kg/m3). Esto mide la cantidad de espuma utilizada para llenar un cubo de un metro de lado. La espuma, igual que la tortilla de patatas, no nace, se hace. Primero es un líquido viscoso fruto de la reacción del isocianato con el poliol, entre otros invitados. Esta mezcla es posteriormente vertida en un molde e insuflada con aire comprimido provocando su expansión. Imaginemos que este molde es un cubo de un metro de lado. A mayor cantidad de mezcla vertida, menor será su recorrido al expandirse. En consecuencia, menor será el tamaño de la burbuja y mayor la densidad de la espuma. El grado de densidad en la espuma irá, por tanto, directamente relacionada a la cantidad de aire por unidad de volumen.

En el siguiente infográfico tienes una relación de las diferentes densidades para un mismo tipo de espuma y sus respectivas características.

Tipos diferentes de densidad

En la densidad espumosa aplica también la Ley Campoamor: "nada es verdad, nada es mentira, todo depende de la espuma donde uno se estira". En efecto, el valor de las densidades variará de una espuma a otra, en dependencia directa de las propiedades de cada una de ellas. Por ejemplo, en base a la dureza intrínseca del material, una espuma HR necesitará tan solo unos 30kg/m3 para ser considerada de densidad media-alta, mientras que en el caso de la viscoelástica serán necesarios alrededor de 55-60kg/m3. 

2. De lo material en el arte

Crear es un arte. El problema emerge cuando la creación tiene como único origen las cocinas del departamento de marketing. En realidad, pese a las múltiples e imaginativas variaciones lingüísticas disponibles en el mercado para denominar a una misma cosa en pos de nuestra salivación, los materiales utilizados en la fabricación de colchones son pocos, aunque bien avenidos.

2.1. Viscoelástica.

Espuma sintética creada por la NASA en los ye-yeros años sesenta y utilizada para mejorar la seguridad y el confort de los asientos de los aviones. Sus principales características son la viscosidad y la elasticidad, artífices de su famoso efecto memoria.

Estos son los aspectos más relevantes a tener en cuenta:

2.1.1. Existen 2 grandes tipos de viscoelástica en base sobre los que planea una eterna controversia. A continuación, entenderás por qué:

  • Viscoelástica espumada. La obtenemos vertiendo líquido viscoelástico en un molde abierto hasta verlo crecer como si de un bizcocho se tratase. El resultado es una espuma de poro abierto que favorece la circulación del aire.
  • Viscoelástica moldeada. Imagínate este mismo vertido, en idéntica cantidad, penetrando en un molde cerrado. Al expandirse topará con las paredes del molde y, como resultado, deberíamos extraer una espuma de más densidad y poro más cerrado. Cierto, pero…

De lo anteriormente expuesto, lo único que podemos afirmar con rotundidad es que para la obtención de viscoelástica de alta densidad lo lógico sería utilizar un molde cerrado. El resto de aseveraciones, repartidas a lo largo y ancho del ciberespacio-tiempo, requieren de un sano ejercicio de relatividad einsteiniana. Por ejemplo, ¿partiendo de una misma densidad, son iguales un bloque de viscoelástica espumada y uno viscoelástica moldeada? Sin lugar a dudas. La preferencia de una u otra por parte de determinados vendedores responde, en la mayoría de los casos, a intereses comerciales.

Nuestro objetivo es retirar el máximo ruido posible del proceso de toma de decisiones, así que es conveniente descartar este tipo de clasificación viscoelástica y fijarnos en parámetros que ofrezcan una imagen más fiable de sus cualidades. Una de ellas es, como no, la densidad.

2.1.2 La densidad de la viscoelástica normalmente se agrupa de la siguiente forma:

  • Densidad Baja. Menos de 40kg/m3.
  • Densidad Media. Entre 50kg/m3 y 70kg/m3.
  • Densidad Alta. Más de 80kg/m3.

No seré yo el que manifieste su amor libremente a favor de un grupo de densidad concreto. Prefiero darle el gusto a los 7142 consumidores que conforman el siguiente estudio estadístico basado en sus respectivas experiencias durmiendo en colchones de viscoelástica. Hasta un total de 18 variables se han tenido en cuenta para su realización, entre ellas algunas tan interesantes como si dichos colchones son adecuados para la práctica sexual o no, cosa que nunca está de más saber.

La investigación se llevó a cabo en los Estados Unidos en 2016. He traducido del inglés la matriz que puedes encontrar a continuación. Para una explicación en profundidad puedes hacer click en el link que encontrarás justo debajo de la imagen, le das al Google Translate si no estás muy familiarizado con el idioma y a disfrutar de una lectura muy interesante.

Satisfaccion cliente, Precio Asequibilidad, Durabilidad, Confort, Menor Dolor Espalda, No Olor Inicial, Aislamiento de Movimiento, No Genera Calor, Firme Con Frío, Facilita El Movimiento, Sensación de Nube, Apto para persona de peso ligero, medio, pesado, tiempo de adaptacion, Peso del Colchon, Adecuado para SexoFuente: http://www.sleeplikethedead.com/memory-foam-density.html#13

 

 Más de 7000 participantes es una muestra lo suficiente representativa como para rebatir contrastadamente una gran parte de afirmaciones que inundan sin pudor el espacio-tiempo cibernético. Para muestra, dos botones que forman parte del star system del bulo de la viscoelástica con todo merecimiento:  

  • "Los mejores colchones son los de visco de alta densidad". Parece un argumento sólido, igual de sólido que pensar que un ordenador es bueno por tener un disco duro de tantos Gigas o Teras. A raíz de los resultados del estudio, una cosa queda patente: un colchón de viscoelástica no está fabricado únicamente en viscoelástica. Lo conforman más componentes y todos influyen en la calidad del producto final. Por eso ni la viscoelástica de densidad baja es tan mala ni la de densidad alta es tan buena. El error que cometen todos aquellos que respaldan las bondades de uno u otro grupo es el uso de la metonimia: la parte por el todo. A un colchón de 28 centímetros de grosor con una capa de 7 centímetros de viscoelástica todavía le quedan 21 centímetros para aguarte la fiesta.
  • "La viscoelástica no da calor, es atérmica". Esto es lo mismo que si yo te digo en plan asquerosito: "técnicamente tú no vuelas, lo que vuela es el avión. Tú simplemente vas dentro de este mientras se desplaza". Por muy correcto que pueda parecer este razonamiento, no tiene validez práctica. La viscoelástica como material no genera calor. El calor lo generamos nosotros, y el efecto acogida de la viscoelástica NO contribuye a disiparlo porque este material hace que una mayor superficie de nuestro cuerpo esté en contacto con el colchón. Por tanto, la viscoelástica repercute directamente sobre nuestra sensación térmica. Y tanto más aumenta la misma cuanta más densidad posee la capa ya que, por un lado, el efecto acogida es mayor, y por el otro, el poro es más cerrado. Pero no te apures todavía si eres un caluroso viscobeliever. Sigue leyendo, la verdad nos hará libres.

2.1.3. Para solucionar la papeleta del calor, los fabricantes han incorporado tratamientos de distinta índole en la fabricación de sus espumas de memoria.

  • Grafeno: conocido como "súper carbono", el grafeno es en esencia una lámina de carbono dispuesto de forma hexagonal de tan solo un átomo de grosor y con unas propiedades sorprendentes. Aplicado a la viscoelástica, este material mejora drásticamente la dispersión del calor, manteniendo una sensación térmica más baja y constante a lo largo de toda la noche.
  • Gel: La viscoelástica tratada con gel proporciona una sensación de frescor con una duración proporcional a la cantidad de gel contenida en la capa. La contrapartida es que, una vez los efectos del gel desaparecen, la sensación térmica de la viscoelástica se vuelve dominante. De todos modos, esto no suele ocurrir hasta bien superado un tiempo lo suficientemente prudencial como para ya estar durmiendo como un baby.
  • Soja y otros aceites vegetales. Este mercado todavía no está lo suficientemente maduro. Adentrarse en él te expone a pagar más por el concepto que por la tecnología. De hecho, el tratamiento con aceite de soja es más barato que el resto de los arriba expuestos. ¿Por qué resulta mucho más caro entonces para el consumidor final? Porque asociar cualquier planta o vegetal con lo bio, con lo eco y con lo orgánico es muy, muy rentable. La realidad es bien diferente: la gran mayoría de colchones de viscosoja no contienen más de un 15-20% de aceite de soja, lo que los hace tan solo un 15-20% más ecológicos. En las almohadas el porcentaje es todavía menor.

2.2. Látex

Cada vez más en desuso porque la viscoelástica lo acapara todo desde hace más de una década. Esto ha provocado un aumento del precio final en detrimento del consumidor ya que no se fabrican de modo tan masificado como antes. En su versión romanticona o natural, el látex se obtiene a partir de la extracción de la savia del Hevea Brasiliensis o árbol del caucho. Posteriormente, esta resina se tamiza, se moldea y se coagula hasta conseguir la espuma de látex. En su versión Ivan Drago o sintética, el látex se produce en un laboratorio al aroma de Crudo Brent. Añadimos un par de tonos de gris entre ambas versiones y ya tenemos los diferentes colchones de látex que podemos encontrar en el mercado actualmente junto con sus características:

  • Látex 100% Natural. Si la oferta de látex colchonero en su conjunto va a menos, imagínate esta rara avis con un coste de fabricación elevado. Es el único látex que conserva intactas todas sus propiedades originales: suavidad, elasticidad, adaptabilidad y durabilidad. Los núcleos de látex natural cuentan además con 7 zonas de firmeza. Como contrapunto, destacar que no suelen ser colchones de gran firmeza y que precisan de un mantenimiento especial y perseverante. Su densidad media suele rondar los 65-75kg/m3.
  • Látex 100% Sintético. Posee un tacto gomoso, una adaptabilidad y elasticidad menores y un menor número de zonas de descanso, siendo 3 el más común. Pero no todo es malo en la viña de lo sintético. Estos son colchones más económicos, normalmente más firmes debido a la pérdida de elasticidad y no requieren de un cuidado tan intensivo. 
  • Látex natural. Esta nomenclatura exige que como mínimo un 85% del látex que forma el núcleo sea natural. El resto será látex sintético. Sus características son bastante semejantes a las de su hermano mayor.
  • Látex a secas o Euro-Látex. La tierra de nadie que se extiende entre el 20% y el 85% de látex natural y que comprende una gran parte de los colchones de látex que se pueden encontrar en el mercado actualmente. Producir látex natural es costoso y estar obligado a decir que tu látex es sintético, si contiene menos de un 20% de látex natural, como que no mola.

2.3. Espuma HR

Espuma de poliuretano de alta resiliencia, de ahí su intrigante abreviatura. En realidad, es una evolución, más densa, de la espuma de toda la vida. A partir de 25kg/m3 empezamos a hablar de esta denominación. Surfeando la red en busca de carnaza sobre el HR, encontraremos el término isocianato asociado a dicha espuma en multitud de ocasiones como si de algo especial se tratase. El isocianato no es kryptonita, es sencillamente un compuesto químico a partir del cual se obtiene no sólo el HR, sino todos los diferentes tipos de espuma que pueda contener el colchón, incluida la viscoelástica. También nos toparemos con sugerentes nombres para determinados núcleos o capas de HR: Oxicell, Eliocel, Supersoft, etc., cuya característica principal radica en ser espumas de muy alta densidad.

2.4. Muelles

A pesar de lo tentador que resultaría hacer un recorrido histórico sobre un tema tan socorrido para romper el hielo como es el muelle, seré breve y te proporcionaré un chascarrillo de lo más útil y una recomendación.

  • Lo primero: el reverenciado muelle Bonnell colchonero fue una adaptación de los muelles que formaban los asientos de los carruajes en el siglo XIX. Chascarrillo útil para bodas, bautizos, comuniones y salas de fiestas. Úsalo con moderación.
  • Lo segundo: no pierdas el tiempo con otro sistema de muelles que no sea el ensacado. Los muelles ensacados superan en todos los aspectos a sus competidores, Bonnell e hilo continuo, especialmente en adaptabilidad y en independencia de lechos. De hecho, no existe otra alternativa mejor a los muelles ensacados si lo que buscas es precisamente este aspecto en concreto. Son muelles independientes, cada uno en su saquito, para proporcionar un descanso independiente durante más tiempo.

3. Una física envidiable

Yo soy yo y mis circunstancias. Y, en términos más corpóreos, yo soy yo mismo con mi organismo. Entender cómo ciertas características de tu cuerpo serrano y tus preferencias a la hora de dormir inciden físicamente en tu lugar de descanso, te ayudará a optimizar el proceso de compra de tu futura cama, eliminando de la ecuación materiales o densidades innecesarios o poco influyentes. La optimización siempre conlleva el ahorro. 

3.1. Independencia de lechos

El uso compartido de una misma superficie colchonera hace imperativa esta necesidad, por dos motivos: 1) porque no resulta más cara que la no independencia de lechos, como verás a continuación. Y 2) porque el tener zonas de descanso independientes en tu colchón es siempre algo positivo, como lo es la transpirabilidad y que Hacienda te devuelva dinero. No existe ni una sola ventaja en la no independencia de lechos, igual que no existe ninguna ventaja en un colchón no transpirable. El Santo Grial del “a devolver” puede ser cada vez más escurridizo, pero evitar el efecto arrastre tuyo o de tu compañer@ de piltra te resultará bastante sencillo atendiendo a los siguientes conceptos. Están ordenados de menor a mayor coste económico.

3.1.1. Diferencia de peso. No necesitarás dar prioridad a ningún material que favorezca la independencia de lechos en tu colchón si la diferencia de peso entre las partes durmientes es casi inexistente. Vuestras fuerzas están equilibradas a ambos lados de la cama. A medida que esta diferencia va aumentando, conviene considerar las variables expuestas a continuación. 

3.1.2. Anchura del colchón. Si todavía no has decidido el ancho de tu futura cama o eres flexible a este respecto, contar con unos centímetros extra puede resolverte parcial o completamente la independencia de lechos de acuerdo a este sencillo principio: a mayor diferencia de peso, mayor será la distancia requerida entre las zonas donde se aplica la presión para poder equilibrarla. Por ejemplo, pasar de un colchón de 135 centímetros de ancho a otro de 150 centímetros es una opción muy interesante si la diferencia de peso entre la pareja se encuentra entre los 20-30 kgs. Esos 15 centímetros extra te proporcionarán una independencia de lechos más económica que buscarla en un colchón de 135 centímetros con una firmeza que posiblemente no se adecúe a tus preferencias.

3.1.3. Densidad. Cuando la diferencia de peso empieza a ser considerable, es probable que un mayor ancho de colchón deje de ser la opción más económica. Por ejemplo, situándose la diferencia en los 35-45 kgs, un colchón de 180 centímetros de ancho podría resultar más caro que uno de 150 centímetros formado por capas de mayor densidad. En este caso, un núcleo de espuma HR de alta densidad daría resultados satisfactorios.

3.1.4. Muelles ensacados. Es la mejor opción para garantizar una independencia de lechos real. El motivo de que se encuentre en esta posición en el ranking es porque nos hemos basado en términos económicos y los muelles ensacados suelen encarecer el precio del colchón. En base a esta escala, la elección de muelles ensacados cobra sentido cuando la diferencia de peso entre los partenaires es muy considerable y cualquier combinación de ancho y densidad de espumas supera en precio a aquella formada precisamente por muelles ensacados.

3.1.5. Que corra el aire. En el sentido físico de la expresión, claro. Cuando la diferencia de peso sea excesiva, probablemente lo mejor sea adquirir dos sistemas de descanso independientes. Existen en el mercado bases y somieres que, aun siendo de una única pieza, están adaptados para albergar dos colchones. Está opción puede resultar más económica que un gigantesco colchón de muelles ensacados.

Desconfía de esos vídeos tan molones que muestran a una persona tumbada en un lado de colchón mientras la otra, con un peso superior, aparece literalmente aterrizando en el otro lado de la cama como si de un saco de patatas se tratase. Esto no demuestra absolutamente nada, no estamos testeando una catapulta. Al emular el salto del tigre, las capas superiores del colchón absorberán la mayoría del impacto y ejercerán la misma fuerza aplicada por el saltador en sentido contrario. Segunda ley de Newton. El tiempo de máxima deformación del colchón durará apenas un suspiro, insuficiente para contrastar la independencia de lechos, agravado por una tontería de nada: el colchón es nuevo. Raro sería que un colchón novato con las propiedades al máximo ya diera problemas de efecto arrastre.

3.2. Firmeza

Quien haya tenido la fortuna de jugar al juego de mesa más famoso de los años ochenta 'El Enigma de la Pirámide' recordará los míticos duelos con entrañables momias de diferente fuerza. Luego la aplicación de una fuerza a un colchón es lo que nos determinará su firmeza. Luego lo que ayer era la fuerza de una momia, hoy puede ser la firmeza de un colchón. Sirva este poco artificioso silogismo para introducirte una relación de los diferentes niveles de firmeza.

La firmeza tiene un componente subjetivo, pues está condicionada tanto por nuestra percepción de la misma basada en preferencias personales como por la escala de firmeza otorgada por el propio fabricante, la cual no es universal. Además, es importante tener en cuenta dónde descansa el propio colchón, ya que la base donde se apoya puede ayudar a incrementar la firmeza del mismo. Si tu colchón va a descansar en una base tapizada o canapé, tienes que añadir un +1 a la firmeza final del colchón.

Momia con Fuerza 3

Nivel Firmeza 0-3. Firmeza Baja. Pocos colchones encontrarás en el mercado con un nivel de firmeza tan bajo. Pero como haberlos, haylos, te diré que son colchones de baja densidad en su conjunto especialmente indicados para personas de poco peso.

Nivel Firmeza 4-6. Firmeza Media. Esta categoría, aparte de la momia de un Hulk venido a menos, engloba la mayoría de colchones de látex y colchones formados por capas gruesas de viscoelástica con núcleos de espuma de densidad media. Si eres una persona de peso medio-bajo a quien le gusta dormir de lado o boca arriba, este tipo de firmeza puede ajustarse muy bien a tus necesidades.

Nivel Firmeza 7-9. Firmeza Media-Alta. En este rango se incluyen la mayor parte de los colchones de viscoelástica disponibles en el mercado. La viscoelástica es lo que te dará la acogida, pero la firmeza la proporcionará sobre todo el núcleo del colchón. Cuanto mayor sea la densidad de las capas combinadas de HR, mayor será el grado de firmeza del colchón. Firmeza indicada para el dormilón medio, con peso medio o medio-alto. A la versión mummy de Dustin Hoffman le gustan así.

Nivel Firmeza 10. Firmeza Alta. La gama de colchones de máxima firmeza es bastante exigua, y es que, pese a que pueda parecer que son ideales para personas muy corpulentas, no gozan de una buena recepción. Esto se debe a lo poco atractivo que resultan algunos de estos colchones cuya firmeza extra es conseguida en detrimento de la adaptabilidad. Suelen ser colchones con núcleo de muelles bicónicos o Bonell cubiertos de un tejido acolchado y poco más. Quizá alguna capa muy finita de visco o de espuma para dar una cierta sensación de acogida.

Nivel Firmeza 11. Esta hors catégorie de la firmeza está especialmente indicada para los habitantes de Rocadura, tierra de los Picapiedra. Existen dos formas de obtenerla: puedes poner un colchón de Firmeza 10 en una base tapizada o canapé, o puedes adquirir un colchón tradicional chino. Escalar el K2 con una cucharilla de café sujeta a cada bota sería equiparable a aguantar una noche durmiendo en este colchón. El joven Ernesto fue el único valiente que lo consiguió, aunque pagó un alto precio por ello: entró lozano a eso de las diez de la noche, pero amaneció convertido en la momia con Fuerza 11.

3.3. Deformación

Y no profesional, sino de nuestro colchón. El peso de nuestras esculturales figuras sumado al paso del tiempo es una fuerza demasiado constante para no acabar haciendo mella en nuestro colchón. Pese a no existir un elixir de la eterna juventud colchonera, sí es posible alargar el lapso de tiempo durante el cual poder disfrutar de un rendimiento óptimo. Para ello no te pierdas el tramo final de esta aventura.

3.3.1.¿Dónde descansa tu colchón? En el apartado anterior habrás visto que este concepto ya aparecía asociado a la firmeza. En este sentido, su impacto es relativo, pero no lo es cuando hablamos de deformación. No hay duda de que una base tapizada o un canapé de madera con embellecedores en los cantos quedan monísimos en nuestro dormitorio, pero de lo que tampoco hay duda es que lo mejor para tu colchón es apoyarse en un somier de láminas. Y lo mejor para tu colchón es lo mejor para ti. ¿Cuál es el sustento no alimenticio de dicha afirmación? Un par de cosillas:

  • El amortiguamiento. El somier de láminas es una estructura flexible que absorberá gran parte del impacto de nuestro peso corporal al tumbarnos o al movernos, provocando por tanto una menor deformación en el colchón. Superficies más rígidas como una tabla completa de madera ofrecen el efecto contrario, menor amortiguación y mayor deformación. Deformación de la chunga además, como verás a continuación.
  • El espacio entre láminas. A primera vista puede parecer un aspecto irrelevante, pero no es así. Las láminas del somier están repartidas estratégicamente, sobre todo en la zona lumbar, y soportarán una gran parte de tu peso y el del colchón. La otra parte pasará a través de los huecos existentes entre las láminas. La compensación entre láminas de madera y vacío hace que la dirección de la deformación del colchón sea la misma que la dirección de nuestro peso, que es lo natural. Encima de un somier de láminas, nuestro colchón se deformará de arriba a abajo y no hacia los lados como ocurre con las tablas de madera de las bases y canapés.

Como demostración de alpargatilla aunque muy gráfica, imagínate que estas presionando con la palma de tu mano una bola de plastilina contra una mesa de metal o de madera. El desplazamiento de la plastilina no se producirá hacia abajo ya que no es posible traspasar la mesa. Lo hará, por tanto, hacia los lados. Imagina ahora esa misma plastilina encima de una malla metálica. Al presionarla, se desplazará en la misma dirección en la que se aplica la fuerza, por tanto, hacia abajo. Esto es lo natural, rechaza imitaciones.

Actualmente, ya existen en el mercado colchones con refuerzo lateral especialmente adaptados para bases tapizadas y canapés. No tenemos que dejar la estética o la practicidad de lado tan pronto. De todos modos, atendiendo a criterios económicos y de descanso, no existe mejor combinación que la de un colchón con somier de láminas. Y si es un somier de láminas basculante, mejor que mejor.

3.3.2. La cara oculta del colchón. Desde hace ya varios años estamos acostumbrados a ver colchones de una sola cara, más directos, que van de frente por la senda colchonera. Pero, ¿qué hay de malo en tener dos caras si estas son iguales o casi idénticas? En el caso de nuestro colchón es justo lo contrario.

  • Tener dos caras implica el doble de combinaciones a la hora de mover el colchón para un correcto mantenimiento. No solo podrás moverlo de la cabeza a los pies, sino que además podrás voltearlo, asegurando por tanto una repartición más equitativa de tu peso a lo largo y ancho de su vida útil. Tu colchón mantendrá unas condiciones mejores durante más tiempo.
  • Ser un colchón géminis también tiene sus ventajas en materia de higiene. Podemos ser muy escrupulosos con nuestro lugar de descanso y es lo que debemos hacer, pero evitar la acumulación de partículas de polvo y piel muerta con el paso del tiempo es prácticamente imposible. En este sentido, tener dos caras en nuestro colchón nos garantiza el doble de higiene, o la mitad de antihigiene.

 

Gracias por haber dedicado el tiempo suficiente para haber llegado hasta aquí. Espero que la lectura te haya resultado interesante y, sobre todo, útil. Ahora ya dispones de un arma arrojadiza de lo más valiosa. Puedes usarla en beneficio de tu descanso, compartirla con tus amigos, recomendarla a tu peor enemigo o incluso dejar algún comentario vejatorio más abajo. También puedes cerrar la pestaña y devolverme al agujero negro cibernético de donde nunca tendría que haber salido. Pero recuerda, la energía ni se crea ni se destruye. Puedo entrar como Guía Esencial Para la Compra Colchonera por un lado y salir por el otro como Chuck Norris y su nuevo banco de abdominales para que otra guía colchonera me mencione.

 

2 comentarios

  • Me gustaria que me aconsejara si el colchon eco 24 rs apropiado para Una Segundo residencia. Seria de matrimonio, pareja de 64 y 100 kl ,durmiendo de lado. Nos aconsejara otro colchon?

    Maria gonzalez
  • Después de leer tu biblia, ya estoy más informado. pasaré por tu tienda y me aconsejas en persona.
    Necesito 6 colchónes para el mes que viene.
    Gracias

    Ivan Moreno

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